Galápago leproso (Mauremys leprosa)
Reptiles Valsaín
Galápago Leproso
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Culebra Viperina
Culebra Lisa Meridional
Culebra Lisa Europea
Víbora Hocicuda
Otras especies
dos Un tres
 

Descripción:

Se trata de un reptil acuático, quelonio (con caparazón).  Posee un caparazón ovalado, algo aplastado y aquillado, especialmente al principio y al final de este. El caparazón tiene 5 escamas grandes vertebrales y a cada lado 4 escamas costales grandes y 11 marginales. El color de éste varía entre el amarillento y el pardo-oliva, con manchas más claras. El plastrón (parte inferior) es amarillento o crema presentando manchas más oscuras. A los lados del cuello presentan líneas longitudinales y una mancha amarillo-anaranjada, estas líneas también aparecen en las patas y llegan casi a desaparecer en los ejemplares más viejos. Las patas son robustas, con las escamas muy  patentes y los dedos bien diferenciados unidos por una membrana interdigital y con fuertes uñas. La cola es larga.

 
 

Hembra adulta de galápago leproso (Mauremys leprosa)

 
  Hembra adulta de galápago leproso (Mauremys leprosa)  
 

Las hembras son más grandes que los machos (hasta 22 cm para ellas y 20 ellos), tienen además la cola más corta. Los machos tienen el plastrón (parte inferior) cóncavo y la cloaca se encuentra más alejada de la base de la cola que en las hembras para facilitar la cópula.
Los recién nacidos tienen un caparazón de apenas 2 cm  casi redondo. El colorido es más vivo y más contrastado que el de los adultos.

 
   
 

Habitat del Galápago leproso (Mauremys leprosa) en los Montes de Valsaín. En la fotografía Presa del Salto del Olvido, donde se ha podido constatar la reproducción de la especie.

 
  Habitat del Galápago leproso (Mauremys leprosa) en los Montes de Valsaín. En la fotografía Presa del Salto del Olvido, donde se ha podido constatar la reproducción de la especie.  
 

Biología y ecología:


El galápago leproso está bien distribuido en la zona sur de la Península, faltando casi por completo en el tercio norte. En la provincia de Segovia, es escaso y prefiere los cursos medios de los ríos. Lo hemos localizado en el río Moros, Eresma y Voltoya.

 

Macho adulto de galápago leproso (Mauremys leprosa).

 
  Macho adulto de galápago leproso (Mauremys leprosa).  
 


Le gustan los arroyos, ríos, charcas y lagunas, prefiriendo el agua dulce, aunque también lo podemos encontrar en estuarios y marismas con agua más salada. Para su existencia no es necesaria una buena vegetación de ribera, simplemente comida y refugio en abundancia y una masa de agua duradera.
A pesar de ser poco montano, lo hemos visto llegar a los 1250 metros de altitud en algunos meandros del río Voltoya a su paso por Campo Azálvaro en El Espinar. En los Montes de Valsaín tiene unas pequeñas poblaciones en los 2 puntos mayores de aguas embalsadas, esto es, el embalse del Pontón Alto a 1100 m.s.n.m y la Presa de El Salto del Olvido a 1180 m.s.n.m.), en esta última, hemos podido constatar su reproducción.

 
   
 

Ejemplar adulto de galápago leproso (Mauremys leprosa). A estos reptiles les gusta solearse fuera del agua sobre piedras, raíces o troncos, saltando con agilidad al agua al primer síntoma de peligro

 
  Ejemplar adulto de galápago leproso (Mauremys leprosa). A estos reptiles les gusta solearse fuera del agua sobre piedras, raíces o troncos, saltando con agilidad al agua al primer síntoma de peligro  
 

En el invierno hiberna desde noviembre hasta últimos de febrero o marzo y parece que pudiera realizar algún tipo de estivación en los días más calurosos del verano. Para estos procesos se entierra en el lodo. El celo comienza pronto a finales de la primavera y se habla de otro celo en otoño en la zona sur peninsular que no podemos atestiguar que aparezca en estas latitudes. En el celo se producen las cópulas tanto en el agua como en tierra y entre 15 y 68 días después de la cópula tiene lugar la puesta. Para realizar la puesta la hembra cava un agujero de unos 6 cm de diámetro por 10 de profundidad donde deposita entre 1 y 13 huevos de entre 18 y 20 mm de anchura y 30 y 40 mm de longitud. Las puestas tienen lugar por tanto entre Mayo y Julio (pudiendo realizarse incluso 2 puestas por temporada). La incubación de los huevos, depende de las condiciones meteorológicas pero puede estar entre 56 y 108 días.
Parece que la madurez sexual pudiera llegar pronto en los machos (tan sólo con 2 años y 8 ó 9 cm de longitud), mientras que en las hembras no llegaría hasta los 7 ú 8 años y entre 13 y 15 cms.

 
   
 

Detalle de la cabeza de una hembra adulta de galápago leproso (Mauremys leprosa). Obsérvese la evolución de la boca de estos reptiles hacia una estructura córnea a modo de 'pico' más parecido al de las aves que al del resto de reptiles

 
  Detalle de la cabeza de una hembra adulta de galápago leproso (Mauremys leprosa). Obsérvese la evolución de la boca de estos reptiles hacia una estructura córnea a modo de "pico" más parecido al de las aves que al del resto de reptiles  
 

Gusta de solearse sobre piedras, troncos y en las orillas pero se lanza al agua de una manera muy ágil si atisba el menor peligro. Los ejemplares adultos pueden expulsar una solución líquida y apestosa proveniente de sus glándulas cloacales al ser agarrados.

 

Ejemplar adulto de galápago leproso (Mauremys leprosa) nadando rápidamente hacia el fondo después de saltar de su plataforma de asoleamiento tras descubrir al fotógrafo.

 
  Ejemplar adulto de galápago leproso (Mauremys leprosa) nadando rápidamente hacia el fondo después de saltar de su plataforma de asoleamiento tras descubrir al fotógrafo.  
 


Son omnívoros, aunque predominantemente carnívoros, pudiéndose alimentar de gusanos, insectos, larvas y adultos de anfibios, pececillos, carroña e incluso materia vegetal y excrementos.
El nombre de leproso le viene de las algas adheridas al caparazón que presentan muchos ejemplares, especialmente los que viven en aguas someras, lentas o estancadas y muy eutrofizadas.
Aunque se ha verificado una longevidad de 19 años, es muy probable que pudieran vivir hasta los 35 años.
Son más vulnerables a los depredadores en sus primeros años de vida, y entre estos encontramos, garzas reales, cigüeñas, cuervos, turones, jabalíes, nutrias, zorros, ratas, etc..

 
   
 

Detalle del caparazón de un galápago leproso (Mauremys leprosa) adulto en el que se pueden observar algunas cicatrices y golpes quizá producidas por distintos depredadores a lo largo de la vida del animal

 
  Detalle del caparazón de un Galápago leproso (Mauremys leprosa) adulto en el que se pueden observar algunas cicatrices y golpes quizá producidas por distintos depredadores a lo largo de la vida del animal  
 

A falta de más estudios creemos que la población en Valsaín es escasa y está amenaza. Sus principales amenazas son la pérdida de los territorios, la recolección por parte del hombre y sobre todo, la gran amenaza que supone la suelta irresponsable de los conocidísimos galápagos de Florida, tan famosos en nuestra generación, que fueron mascotas de infinidad de niños y adultos y luego fueron soltadas masivamente cuando la gente se iba cansando de ellos, quizá pensando que hacía una buena obra al librarlos del sacrificio, pero que en realidad ha sido el azote de algunas de las poblaciones autóctonas, que no pueden competir con un galápago como el americano, más voraz y mejor adaptado a sobrevivir en peores condiciones y que ha desplazado al nuestro de muchas de sus mejores zonas.

 

Detalle de la cabeza de un macho adulto de galápago leproso (Mauremys leprosa).so (Mauremys leprosa). A estos reptiles les gusta solearse fuera del agua sobre piedras, raíces o troncos, saltando con agilidad al agua al primer síntoma de peligro

 
  Detalle de la cabeza de un macho adulto de galápago leproso (Mauremys leprosa).  
 

Por favor, pedimos desde aquí que en beneficio de nuestras especies autóctonas, si hemos adquirido cualquier animal de una manera irresponsable y nos hemos cansado de él, lo devolvamos a la tienda de origen o bien a multitud de centros y protectoras donde nos lo pueden acoger y nunca soltemos nuestras mascotas en el medio natural, pues las consecuencias, en el mejor de los casos, pueden ser impredecibles y en el peor nefastas, como estamos comprobando con numerosas especies animales y vegetales, como el galápago de Florida, el visón americano, el mejillón cebra, el cangrejo rojo americano, el picudo rojo, la cotorra argentina, el mapache, etc….

 
   
 

Ejemplar juvenil de galápago leproso (Mauremys leprosa) de apenas 4 cm de longitud

 
  Ejemplar juvenil de galápago leproso (Mauremys leprosa) de apenas 4 cm de longitud  
   
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